- Ripple se está expandiendo por América Latina, que representa el 7,3% del mercado mundial de criptomonedas, con crecientes esfuerzos para atraer inversiones extranjeras.
- Los avances de Ripple ejemplifican la necesidad de mejorar la ciberseguridad, la infraestructura y la colaboración entre bancos y empresas tecnológicas.
La industria de las criptomonedas está ganando una enorme tracción en el continente americano, con Ripple a la vanguardia de esta expansión. Con el esperado cambio en el entorno regulatorio tras la victoria de Donald Trump, Ripple señaló que la necesidad de activos digitales entre las instituciones seguirá creciendo cada vez más.
The digital asset economy is growing in the Americas. 🌎
Here are 5 trends to watch:
1️⃣ North America leads in crypto adoption
2️⃣ LATAM’s crypto surge
3️⃣ Regulatory momentum
4️⃣ Sub-custody diligence upgrades
5️⃣ Tech enabling secure accesshttps://t.co/3KU2DzqSXA— Ripple (@Ripple) November 13, 2024
América del Norte está emergiendo una vez más como un mercado dominante para la criptoindustria impulsada por la creciente preferencia por las inversiones en activos digitales.
Un reciente informe de Chainalysis revela que la región registró 1,2 billones de dólares en criptotransacciones en el año anterior a junio de 2022, lo que la convierte en el mayor mercado de criptodivisas a nivel mundial.
Por otro lado, los inversores institucionales han desempeñado un papel crucial, con transacciones superiores a 1 millón de dólares que representan el 76,9% del volumen total de operaciones.
Este cambio pone de relieve la creciente implicación de los principales participantes en el mercado, al tiempo que muestra la mayor integración de los activos digitales en el ecosistema financiero.
Ripple pone sus ojos en el mercado latinoamericano
En medio de las débiles condiciones económicas y el colapso de las monedas fiduciarias en América Latina, Ripple está buscando una gran oportunidad para los activos digitales en esta región, informó CNF. Los cuatro mercados más grandes de esta región son Brasil, Argentina, México y Venezuela, donde la inflación desorbitada y los riesgos monetarios han empujado a los actores minoristas e institucionales hacia los activos digitales.
América Latina representa el 7,3% del mercado mundial de criptomonedas, situándose como la séptima región más grande para el comercio y uso de criptomonedas. Países como Colombia, Chile y Perú están trabajando para integrar sus bolsas de valores con el fin de atraer más inversiones extranjeras. Sin embargo, la limitada liquidez de los mercados tradicionales ha impulsado a muchos inversores de la región hacia los activos digitales.
Si bien la adopción de criptomonedas está aumentando, los marcos regulatorios en las Américas van a la zaga de otras regiones. En EE. UU., la SEC ha aprobado los ETF de Bitcoin y Ethereum, y el XRP de Ripple se clasificó como un valor no seguro, pero sigue sin haber una claridad regulatoria más amplia. Esta incertidumbre regulatoria sigue desafiando el crecimiento y la integración de los activos digitales en la región.
Cómo hacer frente a la creciente demanda de criptocustodia
Con la creciente adopción de activos digitales, la demanda de soluciones de criptocustodia también está creciendo y la custodia de Ripple está a la vanguardia, según el informe de CNF.
Actualmente, las oficinas familiares son los principales impulsores del mercado de criptomonedas, pero se espera que los fondos de pensiones les sigan a medida que crezca el interés institucional.
Para satisfacer la demanda futura, los gestores de redes deben mejorar las medidas de ciberseguridad y prepararse para un mayor volumen de activos. A medida que las grandes empresas entren en el mercado, los custodios tendrán que ofrecer soluciones de almacenamiento tanto en caliente como en frío para una gestión segura de los activos.
Los socios tecnológicos desempeñan un papel fundamental a la hora de tender puentes entre las finanzas tradicionales y la economía de los activos digitales. Al ofrecer soluciones de infraestructura seguras, sientan las bases para la adopción institucional.
El crecimiento de Ripple ha ejemplificado esta tendencia, empujando a más bancos a colaborar con empresas tecnológicas para gestionar e integrar de forma segura las monedas digitales en sus servicios

